Hacía calor pero las ventanas ofrecían una agradable corriente por la cual discurría una sencilla toma de aire nada acorde con mi estado de ánimo, un tanto de inquietud. Me pongo a contemplar las sugerentes onduladas planicies en las inmediaciones del Montseny. Necesito sentirme en paz con mi entorno y, al fin, después de múltiples descalabros vitales y la friolera de 7 mudanzas (express) en 10 años, creo haber encontrado un lugar que encaja con mis expectativas vitales, incluyendo, por supuesto, un anhelo de tranquilidad espiritual y de espacio para el acomodo de mis ojos. Llego a tener la sensación de haber atinado en esta ocasión. Es una placentera armonía que recorre mi ser justo cuando puedo percibir ese aire en la cara y me dispongo a mirar en el recodo de esa ventana, y a rescatar los recuerdos de mi memoria seduciéndome – a mí mismo – con imágenes poéticas que me inspiran en mi escritura cada día más renovada. Se mezclan ahora y aquí mismo, las melodías de esa sorda inquietud con estos momentos de seductora paz.
Justamente ahora, pienso en el hoy en día. Y encuentro estas imágenes que te comento, fruto de despliegues vitales muy sinceros que me hacen vagar por nuevos lares que me concretan, no dónde quiero estar, pero seguro de dónde no quiero ni querré estar nunca jamás. Y es cuando me encuentro ante ti. Veo tu rostro infeliz. Tan ignorante te veo que no te creo, ni siquiera te veo capaz de ser suficiente ni responsablemente consciente de ser tan insolidario. Cuando uno no es consciente de ser tan irresponsable quizá no deba pagar por su culpa. Quizá no sea posible que seas inocente del todo, pero tu ignorancia es parte de las injusticias y tropelías que te vi cometer. Eso no te justifica. Nada de eso… sólo te hace menos culpable en parte, porque ni siquiera te habías preocupado de echar una mirada a esa escala de valores tuya: a esa que cada uno de nosotros hemos construido a base de moldear nuestra ancestral lucha, entre proyectos vitales e introyectos, surgidos de la noble “nada” salpicada desde las familiares presencias que todos conocemos bien.
Pero qué me digo. ¿Por qué te justifico? Mientras te pongo delante del jurado de mi conciencia veo que ni sé, ni debo ponerme en esta tesitura. Sé que hay odio detrás de mis determinaciones. ¿De dónde arranca este odio? Hay algo en mi interior de ti que detesto. AHORA LO SÉ! Creo que te detesto profundamente, y eso es algo que está en mi interior. Algo que me parece ser de alguien a quien tú convocas apelando a esa peor parte TUYA. Tu superioridad a base de despertar aversión en el otro es el peor exponente imaginable de nuestra condición humana. El último peldaño de nuestra civilización es la muestra de que hay que andar todavía muy atentos ante todas las señales de que la igualdad no está conseguida. Tú representas esta ignorancia supina de que hay una condición humana que está ahí fuera y con la que hay que lidiar. Y ahora se presenta el reto fundamental de una vida. No se trata de convencerte. Ahora lo sé. Quizá se trataba – desde un principio – de poderte haber sugerido otro camino que el de el silencio. De haberte hablado desde otra respuesta que la procedente de mi miedo. Porqué del miedo nació un silencio que se alimentó del propio miedo. Del propio voraz miedo. El locuaz y el del sordo. Un miedo que todo lo alcanza y que es de todos como en un estado de absolución que nunca se aleja de nadie y que todo lo toca. De uno mismo, pero que se retoca desde los terrores ajenos. Es decir, desde la ignorancia de todos los miedos. Por el alimento que proporciona esa sed de mal. Aunque en forma de pan para hoy y hambre para mañana. En el bucle infinito de estos trastornos en los que nos enfangamos y sobretodo nos superpone en malestares que nos bloquean y nos inutilizan.
Pero, ¿qué me digo? Ese otro a quien hablo, está claro que no es el “otro”. Ese otro soy yo mismo en el que me reflejo o en el que me “deflecto” (es decir, evitando mirarme dentro por medio de cualquier mecanismo de evitación que surja) para no tener que mirar hacia donde me podría dañar o, por otro lado, me podría proporcionar una brújula emocional sustancial. Es muy sencillo ese mecanismo que todos tenemos: detectando algo del otro a quien detesto, me quedo tranquilo. Sin tener que mirarme en lo interior, en lo que cabe mejorarme, aquello que me situaría lejos de mis lejanos mecanismos de perversión internos y de evitación perpetuos.
Ahora sé que no debería de haberme callado nunca. Ahora me doy cuenta de que te odié por no haberte dicho antes lo mucho que te había llegado a odiar. Y veo también, que, principalmente, hay una ira ancestral en mis viejos complejos que no acierto a conocer, a veces. Es decir, que quizá la ira que arranca de este miedo, es el monstruo que me acecha detrás de cada pequeña micro frustración. En cada ventana que se cierra detrás de mis mini impotencias. En toda valentía ahogada en nuestra madre coraje que no hemos sabido respetar, ni mucho menos engendrar, en nuestros pequeños diálogos interiores. Se agazapa en mis pequeñas debilidades, me proyecta una sombra de dudas sin permitirme pensar con claridad. Y ahora yo me acuso de no poder combatir este odio cuando no he podido convocarlo. Ahora tengo claro que mi ira me agita del árbol en el que me instalo a veces y en el que sólo me reconforto para mecerme en su copa. Tengo infinidad de impulsos para poder afirmar mis ansias de aplacar estas debilidades, quiero afrontar estos engaños del propio miedo y rumiar nuevas respuestas a estas micro-políticas del terror internas que habrá que desenmascarar más tarde que temprano.
Un único favor te quiero pedir: quiero saberme escuchado por ti. Aunque tu ignorancia te impida reconocerme como me merezco, y quizás desde tu asombro de rechazo o tu órdago de carcajadas, te pido que algún día me escuches a mí y a los de mi lado de la puerta. Somos gente con ganas de mejorar esta tierra. Tenemos el derecho de pertenecer a la condición humana y aquí en la tierra las cosas tienden a cambiar. Queremos establecer nuevos retos ya que cada vez somos muchos más, y me debo a esta causa. Ya no voy a temerte ni tampoco voy a deberme a la relación de súbdito que establecimos un día. A partir de ahora escucha o inténtalo. Me he propuesto que te llegue mi mensaje. Que no sea por falta de canales y energía para hacértelo llegar. Te irá llegando ese mensaje y se desplegará por todos los caminos. No lo dudes, este será el mensaje que habrás de reconocer.
Después de cumplida la misión de escribirme a mí mismo, me quedo aliviado de espíritu por el momento. Es algo que me serena aunque me coloca frente a ti de nuevo. Sé que sigo con parte de mi sombra a mi vera que me desapacigua un tanto todavía. No obstante, quizá esto sea mi fuerza. La que me da sentido. La que me justifica en mi búsqueda del camino hacia la salida del proyecto de la sombra que se anidará en forma de luz como única salida del túnel.
Vuelvo a echar una mirada al sol de poniente mientras la tierra desprende un aroma cálido en mi clamor de paz. Me reconforto y me escucho de nuevo. El sentido de mi vida hoy me sugiere ahora miles de pensamientos para seguir escribiendo. Equivale a decir-(me) a mí mismo, (a mí propiamente) y al diálogo eterno entre un yo equidistante entre el presente y en lo que puedes revertir mañana, es decir, a la transformación. Mi alma vulnerable me impulsa a seguir en guardia de este miedo que me acecha a cada instante. Ahora los elementos entorno al sentido de las historias que escribo, me proporcionan fulgor y calor, y el fondo que empuja esta corriente de aire, que salta desde la ventana, me ayuda a ver lo que vino desde el otro lado, en otro tiempo, desde la confusión interior.
Una nueva página me sugiere nuevas párrafos para seguir contándote: quizás un día te cuente el porqué y el cómo llegué a este odio primigenio.

Divendres 5 de juny
Hola companys,

Aquesta és la última carta d’escriptura de la meva vida… la primera de tot el que em falta per escriure d’ara endavant. Tinc rius de cartes encara per poder seguir escrivint-vos i espero seguir-ho fent pels temps dels temps. Un analfabet emocional s’alça en aquestes lletres. Un, que intenta ser un aprenent de les seves paraules. Visió? El meu propi llenguatge sensorial, visual, sonor i empàtic (procedent de les mil i una vivències del cada dia a peu de carrer) podrà ser l’indagador i el propiciador de més històries en les que reflectir-me amb mi i amb els altres, i procedir en l’enclavament de puntals que encendran múltiples reflexos – com a fogueres – en forma de fractals permanents replets de contes. Uns puntals que ja fa un temps que he anat perpetrant frase a frase, poema a poema, connexió a connexió, enfilant en el teixit de les emocions que anava arribant a entendre moltes vegades, des de visions molt parcel•lades i limitades. Entre mi i els altres. Allò que hem anat projectant cuidadosament i lenta, com un procedir delicat, com en aquells vells tallers de cosidores on els suaus sorolls de les màquines avançaven, trau a trau, en cadascuna de les costures.
L’analfabet – no obstant – té ànsies d’escriure i de fer-ho davant de vosaltres per compartir, sobretot, per poder-ho fer més enllà de la paraula. Fent un pas més enllà, donant-vos una veu que ens facilitarà establir un diàleg compartit que ajudi a emmirallar-nos. Donat que la paraula no va ser compartida abans en la meva memòria congelada, busco reparar en aquest meu error històric congratulant-me ara de tenir aquest territori propici a la paraula i a la reflexió que ens concita darrera del discurs de la transformació. I és aquí on em confronto dia a dia davant del meu conflicte de viure, sense saber del tot si assoliré un repte de tal dimensió. Cada dia em poso a navegar sense saber en quin port dormiré, conscient que cada dia, un parteix del moll sense conèixer la direcció del vent, ni el valor de les seves pròpies eines. És la pròpia navegació la que determinarà la direcció i el rumb entre les forces que disposem. Per a mi el que em fa llevar l’àncora a cada pas, és l’aprenentatge (en molts casos des-aprenentatge) com a destinació que em guia en tota disposició a l’escriptura. Conforta pensar que aquest escrit que avança al ritme del rellotge, implica una concatenació entre la pregunta i les diferents respostes que ajuden a reordenar pensaments, re- situar sentiments i motivar altres processos que convergeixen entre les elaboracions que s’han anat criant en el nostre interior. Aquest escrit suposa un a un, pas a pas, una i altra vegada, disposa els maons per a noves escriptures que reposaran entre les estructures del nostre pensament, damunt d’aquests fonaments escrits avui. Per això és basic repensar i reflexionar entre l’escrit i el que és dit. I allò que reflexionem entre una i altra.
Per això de vegades no sé el que escric quan escric. Desplego el que penso com a dards que encara no poden ser conscients de les dianes que arriben a tocar. Ni tan sols sé si podré clavar el dard en alguna superfície de la diana. I així proposo avançar en el dolor i en els precs que em suposa la meva escriptura repleta de dols i friccions del propi fragor de viure, però complerta de frisança de la passió de viure. Per això escric. Per tots els dols que em disposo a obrir, i perquè m’encanta viure davant de vosaltres compartint les meves motivacions que també són vostres ja que les heu llegit abans. Perquè no hi ha res nou en el cel, ni nous horitzons, com ens mostrava el mestre Nietzsche. Però sí noves formes de contar-les i noves ànsies d’abraçar-les. Per això estem aquí. Moltes gràcies per la vostra paciència.
Dijous 2 de juliol
Arrenca una nova visió de la meva escriptura. Una nova oportunitat que em dono des de les turbulències del viure, en el cúmul de despropòsits que és la vida.
Una escriptura compromesa en primer lloc en la reparació de conclaus en els que es faran evidents els meus errors de viure. Errors i viure com una mateixa cosa. Em transporto i desplego. Per poder obtenir d’aquests desplegaments que m’han dut a dubtar de tot i a la necessitat del desaprenentatge. Mentre un creix, més es fa palesa la necessitat de desaprendre. Més s’obté la visió de tot allò del que et vols desempallegar. Quina il•lusió s’obre en aquest desplegament! Aquí em sento com a casa tot i que hi ha dificultat admesa. Després d’un cert dol (sempre hi ha cert dol darrera de tota detecció de la mascarada) un se n’adona de tot allò que, per la sola comoditat de semblar-ho, se’ns ha instal•lat en el nostre ADN i ens genera finalment una gran nosa pel nostre gaudi, i en projecció pels nostres aprenentatges. Introjectes salvatges que ens han inoculat per via intravenosa ens creen falses creences inoperants. Fal•làcies, mentides, fantasies inhabilitants, cúmuls de despropòsits, i, fins i tot, el més greu: falses adjudicacions sobre un mateix – subtils si voleu – ens provoquen marques internes que estimulen negres ombres recursives, sumint-nos en parts que ens dolen i ens fan trontollar les nostres naturals inclinacions…
Aquesta escriptura personal, que escriu sobre els meus esdevenirs, concreta els meus petits canvis que la història va projectant en l’exercici de la consciència. Una consciència que es (re)vivifica a petites passes gràcies a l’acció d’aquell que escriu com a projecte del pensament que restarà com a visió permanent de tot canvi. Una projecció que la consciència farà patent en la visió resilient d’un mateix, que passarà del buit més essencial (aquell que encara no detecta la pròpia cara) a la consciència del canvi que estarem projectant, pel sol fet de concretar-ho en història de la vida pròpiament conscient. Al relatar-la i en viure-la en l’escriptura narrada, en paraula viscuda, sincerada i implicada, ens fem un relat de les mancances i ens apropiem de la necessitat de desaprendre abans de l’aprenentatge. En aquest camí conscient, m’habilito des dels meus errors, de les mancances que he projectat o d’allò que no he acabat d’assolir, o no m’he proposat del tot d’entomar. Per això és un aprenentatge essencial. Per tot el que em permet millorar, pel sol fet del que me n’adono entretant. Per això em desaprenc mentre em supuro des dels errors que vaig cometent i m’afegeixo a les necessitats del meu cos en la recerca de la felicitat. En totes aquelles ferides de les que em cal de crear les seves pròpies cures. Em supuren com a futur punt de sutura cap a un esdeveniment pròxim en una essencial matèria de canvi. És a dir, en les sutures que aniré inserint en els meus patrimonis personals i emocionals en forma de relats i gràcies a la paraula. En l’aliança que obtindré de la meva escriptura vivencial (relat + vida). Per què és ella la que em permet visualitzar tot aquest camí mentre em faig conscient de les alforges que vaig carregant i descarregant. Pas a pas. Vivència a vivència. Relat a relat, mentre em rellegeixo en tot el que s’escomet de la meva pròpia nova presència. Una viva lletra, d’una nova paraula.
I és aquesta relectura la disposició conclau de la meva ànsia de creixement. Rellegir-me després d’haver-me escrit, em confirma que la passa donada és ferma i avança en el sentit natural, ja que aquella inscripció duu en sí la salubritat sobre el propi projecte personal. En tot el que m’afecta com a projecte, em puc distanciar de les mancances, de les fallides existencials, dels dolors afegits per comoditat o deixadesa, de tot allò que em projecten els oblits per la meva inconsciència, del que assaboreixo tot i les ombres interiors que em projecto entre pors i bloquejos. I sobretot, de tot el que ara podré valorar gràcies a allò que la meva escriptura vivencial concep com a possibilitat personal d’aprendre en un nou valor afegit de l’experiència. Que ara no farà més que créixer, que ja mai podrà tornar enrere perquè la disposició caminarà sempre en amunt. Una paraula que farà inscripció permanent de tot el creixement que es recerca – com a brots perennes que aniran naixent en cada branca de la vida – en un sentit personal que es parla a sí-mateix.
Aquesta és la percepció des de l’escriptura en la relectura. La construcció personal des del projecte en sí-mateix, mentre l’experiència resilient (resistent) no esmena cap mena de finitud, mentre no para de separar-se del propi buit del seu passat. De l’oblit d’un mateix quan no era prou conscient del projecte indagatori, del que m’he proposat de cara el meu present de vida com a camí que podré traçar com a element resilient de la pròpia existència. La reflexió que es transformarà binàriament, ja que disposa de les dues perspectives temporals. La projectada de la pròpia escriptura en present, i la que s’assenta en un mar d’accions inserides permanentment en la inscripció prèviament elucubrades.
I aquí ens situem en la graella de sortida en cada nou aparell de reflexió que són i seran les nostres escriptures. Amb l’afegit que ho fem en la companyia de sis éssers més que es despleguen en aquesta nova amalgama d’ones reflexives. Mentre ho fem, ens sumem en 6 projectes de vida que relaten les seves projeccions personals i que dirimiran els seus sentirs, la de les pròpies a les disposicions al creixement personal, mentre observem els estils de poder relatar aquesta mateixa passió de viure, però en noves opcions de viure sobre el paper, és a dir, ideant aquesta passió meravellosa que és diu l’escriptura que és aquell art de relatar en paraules embellides i polides, segellades i rescatades, colpidores i apassionades, il•luminadores i matisades, mentre una veu interior ens diu misteriosament allò que potser no trobes el valor de dir-ho en veu viva pròpia. Ara aquí, a la veu pròpia que et palpita fora de sí, apareixen 6 noves veus que s’atreveixen a dir-ho en veu alta per tal que els altres en prenguin nota. És a dir, segueixin escrivint.

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