Un grupo de palabras, dormitaba, indolente, entre los viejos e inmateriales anaqueles de la conciencia, o como sea que se llame ese ingrávido territorio que las palabras habitan. Apiladas, entrelazadas unas con otras, fundidas en un amasijo aparentemente informe y caótico, pero tan perfecto y armónico como inaccesible a la limitada naturaleza humana, condenada a ese absurdo y administrativo orden alfabético que tan difícilmente sirve a la vida. Allí estaban todas, dispuestas para quien las necesitara, palabras antiguas como el tiempo junto a palabras recién estrenadas, palabras cotidianas y palabras que aun nadie ha escrito, feas y hermosas, agudas y llanas, tristes y lascivas, diminutas para la ternura y graves para las desgracias, rojas para el rojo y blancas para el silencio, palabras para el deseo y para la duda, palabras placebo y palabras para usar palabras, y un montón de ellas de las que nadie conoce su uso.

Toda aquella abundancia de grafías retorcidas, pacía autocomplaciente, revolcándose incestuosa con sus desvergonzados significados, cuando una de ellas, en realidad eran dos enamoradas, que parecía más inquieta y agitada que las otras, AUTOBIOGRAFÍA se llamaba, irrumpió con voz trémula en ese confortable silencio al que las palabras gusta retirarse, para reclamar ayuda:

-A ver, quién conoce a ese CUERPO que reclama mi presencia. Jamás he sonado en su boca y desconozco cuál de mis cien miradas debo dejarle en préstamo.
Un murmullo perezoso se adueñó de ese lugar ingrávido en el que se supone que habitan las palabras, unas susurraban a otras y todas a sí mismas escudriñando en la memoria, porque las palabras tienen memoria, si en algún tiempo próximo o remoto fueron habladas en aquel CUERPO.

Súbitamente una por delante de las otras se aventuró a significarse, SOLEDAD, que
humilde pero segura dijo:
-Yo lo conozco bien, lo acompaño desde que recuerdo y a pesar de sus resistencias vivo bien instalada entre sus miembros. Aun no había acabado su relato y como siempre ocurre cuando una voz sincera rompe la contención del silencio, el resto empezó a atropellarse en un auténtico efecto cascada, levantaban los brazos como párvulos en la escuela, se pisaban letras unas a otras, trababan sus acentos y sus sílabas tónicas, de pronto a todas urgía narrar su experiencia, hasta tal punto llego el alboroto que palabras como RESPETO,ORDEN o DECORO, que hacían apología de sus significados, quedaron enmudecidas en sus emplazamientos. Las conversaciones cruzadas se multiplicaban, los te escucho pero no te oigo, los corrillos de discusión acalorada en los que se confrontaban experiencias encontradas. INMANENTE debatía agitada con TRASCENDENTE cuál de las dos había ocupado más territorio, ATEO salió en defensa de la primera callando a CREYENTE que reclamaba para sí la infancia de aquel CUERPO, hasta que MARXISTA que reposaba en un olvidado estante, quitándose el polvo del tiempo, pontificó, detallando con conocimiento de causa y materialismo dialéctico, cómo TRANSFORMACION irrumpió en la adolescencia de ese CUERPO y ya nunca lo abandonó dando lugar a un híbrido extraño, DUBITATIVO, DESCREÍDO y EXCEPTICO.
Como si el griterío no fuera bastante, HOMBRE elevó la voz por encima del resto para afirmar su carácter prevalente:
-Yo lo conozco antes que nadie, antes de que ni siquiera fuera CUERPO. Pero MEMORIA le espetó en mitad de la B:
– Menos soberbia y mas prudencia, por lo que yo recuerdo no ha sido siempre hombre de la misma manera y quizás MUJER también haya colonizado, al menos, un pedazo de su conciencia. A título de anécdota, y con más deseo que convencimiento, informó que sabía a ciencia cierta que MADRE en la gestación lo deseó niña y que a su modo de ver eso algún efecto debía tener sobre la arquitectura de las células.

Las disputas no cesaban y parejas antagónicas se enrocaban en sus encendidos discursos, BUENO Y MALO no conseguían encontrar un punto de encuentro, demasiado absolutos para cartografiar un paraje tan mundano, BUENO insistía:
– Me consta que a mi me ama y a ti te desprecia. Y MALO con la maldad que la caracteriza, le remitía burlona, a ese dicho popular en el que el infierno se puebla de buenas intenciones. VIOLENCIA vomitaba fuego por su boca lamentándose de lo refractario de aquel CUERPO que rara vez había utilizado sus servicios, todo y que sabía del temor que le causaba, DUDA y MIEDO se inflaban como pavos reales mientras que DECISIÓN y VALOR contestaban levantando, tímidamente, sus letras, hay que reconocerlo, con cierto aroma a testosterona. Entre tanto PADRE, MADRE, HIJO, HIJA, y también PAREJA, (que a pesar de su imprecisión es la versión que ese CUERPO elegiría, o así lo afirman CÓNYUGE y ESPOSA), eran las únicas que parecían ajenas a tanta disputa, en una apartada y elevada estantería con VISTAS, bañada por LUZ y ARMONÍA conversaban serenas y seguras del lugar ocupado en la vida de ese CUERPO, con AMOR y RESPONSABILIDAD. Discurrían cuál de ellas les había sido mas cercana. AMOR se mostraba confusa, imprecisa, a su manera de ver CUERPO no la había entendido en toda su etimología, mientras que RESPONSABILIDAD sabia que lo contaminaba hasta las vísceras , hasta la asfixia misma. MADRE añadía con ternura y casi molesta y ofendida, que para ella CUERPO no era CUERPO, que desde el día que se instaló en su vientre CUERPO dejó de ser una extensión explicativa, y que ella misma desde el mismo momento de romper aguas fue tejiendo y destejiendo CUERPO hasta encontrar una palabra que describiera aquel misterio que ni era una palabra ni había ninguna, salvo quizás AMOR, que explicara. Ella misma lo renombró; como CUERPO, tendrá seis letras y JAVIER será desde ahora su palabra.

Aquella geometría imposible de interacciones euclidianas en que se había convertido el debate estaba llevando las palabras a zonas de rotura,-sabed que las palabras como el corazón cuando se rompen sufren y hacen sufrir a las cosas que nombran- lo que convenció a AUTOBIOGRAFÍA de que ese CUERPO, JAVIER, dijo mirando de reojo a MADRE, era esquivo y complejo:
– Pero cual no lo era, dijo CUERPO, que de eso algo sabía, es cierto aseveró AUTOBIOGRAFÏA , pero de alguna manera se ha de poder separar el polvo de letra de la paja de palabra.

En ese punto irrumpió HISTÓRIA, con sus mayúsculas letras:
– Basta ya de disputas lo que AUTOBIOGRAFÍA necesita no son impresiones y recuerdos sino una lista detallada y cronológica de los hechos acaecidos, de esos que han amueblado la vida de ese CUERPO , solo así se obtendrá una imagen clara, precisa y objetiva como, – HISTORIA se iba animando-, nació en su casa, en aquel tiempo así se hacía, peso 5 kilos, en un tiempo que loaba lo grande, ojos azules pelo rubio en un tiempo que miraba allá, al norte, fue a una escuela fascista en un tiempo fascista y un niño de barrio en una ciudad que olvidaba el extrarradio, hizo la comunión, de marinero, como mandaban los cánones, para ya en la adolescencia rebelarse despertando a la conciencia de clase, eso solo lo hicieron unos pocos. -Para, para, irrumpió RELATIVIDAD que reía y se burlaba con MITO de la ampulosidad de HISTORIA. OBJETIVIDAD no es más que un invento, una fantasía interesada de IDENTIDAD e IMPREVISIBILIDAD y de su temor a NADA y a lo siempre cambiante.

– Los hechos tal como fueron, añadían, solo existen en tu mente presuntuosa , los hechos nunca lo son sin un relato, que además muda como las mariposas, y además, tú solo sabes de lo que ha pasado y nunca de lo que no ha pasado que es tan fundante como lo realmente ocurrido, así que si queremos indagar en quien es CUERPO no solo debemos conocer los hechos, insistían ante el silencio que se había adueñado de los corrillos, si no en lo que ese CUERPO ha hecho con ellos, en cómo los ha digerido y convertido en parte de sus entrañas, en cómo CUERPO se ha metamorfoseado en ese JAVIER que nombra MADRE. No se trata de qué condicionantes han confluido en él, sino de lo que VOLUNTAD y MEMORIA han hecho con ellos, de esa forma única en la que han ido configurado sus contornos. Según MITO Y RELATIVIDAD lo mejor para conocer ese CUERPO y su CONCIENCIA es operar sobre lo que le inquieta y le angustia, sobre lo que espera del futuro y lo que busca en el pasado que, en última instancia, se resume en qué preguntas se hace. Las letras, todas, descompusieron sus palabras al girarse de golpe mirando a PREGUNTA, que asintió , aunque preocupada, pues para embarcarse en semejante tarea había que recurrir a los estantes de frases complejas y esos estaban llenos de palabras trampa y de medias verdades, algunas inocentes y honestas y otras falsas como monedas falsas.

El revuelo que se creó en aquella REPÚBLICA de palabras, los ecos de PREGUNTA, y las miradas que se alzaban en busca de RESPUESTA hasta el intrincado territorio de frases complejas, encendieron la vanidad de estas y su lascivia, y largas cadenas de palabras y significados empezaron a descolgarse de los estantes, como culebras en busca de presa. “Es cuerpo mejor persona que sus semejantes” retorcía sus letras viscosas con preguntas mas nobles como “puede el amor acabar con crueldad y violencia”, hermosos rompecabezas de nutricias palabras se retorcían en absoluta concupiscencia con ponzoñosas y enigmáticas frases complejas.

Salvo algunas voces reticentes, provenientes del núcleo duro de las palabras serias, de esas proclives a lo sólido, lo inmóvil, a las verdades como puños, el resto convino que a pesar de las largas enredaderas de preguntas que empezaban a ahogar las respuestas, el camino de las preguntas, con tiempo y paciencia y con alguna medida quirúrgica, -como un taller de escritura autobiográfica-, podía ser una buena forma de ayudar a encontrar un palmo de claro en ese bosque de palabras que tan pronto sanan como devoran.
AUTOBIOGRAFÍA, cansada pero contenta, pues nunca ha sido fácil distinguir las palabras de las cosas que representan, convino que ese sería el mejor sistema, indagar en las preguntas, esa sería la versión que prestaría a CUERPO para que este la hablara, todo y que JAVIER, que es como ahora se llamaba, tenía la última palabra. Concluido el debate, consolada AUTOBIOGRAFÍA en su demanda, las palabras siempre se ayudan unas a otras, fueron regresando, satisfechas algunas, serias y enojadas otras, promiscuas todas, a ese ingrávido lugar en el que se supone que habitan, cuando no envuelven como crisálidas los cuerpos que las hablan.

05/02/2015

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